¿Alguna vez has sentido un escalofrío al caminar por la calle de noche en medio de la oscuridad, como si alguien te viniera cuidando los pasos? En El Salvador y todo Centroamérica, los abuelos cuentan que cuando el sol se oculta, dos misteriosas criaturas mágicas salen a recorrer los caminos, El Cadejo Blanco y El Cadejo Negro.
Se cuenta la historia de dos espíritus en forma de perros con ojos de fuego. El Cadejo Blanco que representa el bienestar y protege a los caminantes trasnochadores para protegerlos de los peligros de la oscurida. Sin hacer ruido, El Cadejo Blanco se coloca a su lado. No ladra ni muerde; simplemente camina como un guardián fiel. Su presencia aleja a los ladrones, evita que la persona se tropiece en la oscuridad y ahuyenta a los malos espíritus. Una vez que la persona llega segura a la puerta de su casa, el gran perro blanco menea la cola y se desvanece en la neblina. El Cadejo Negro es maligno el no te ataca de frente. Primero, te persigue haciendo sonar sus garras contra el suelo: ¡clac, clac, clac! Si te descuidas, se te abalanza para lamerte la cara. Los antiguos abuelos decían que si el Cadejo Negro te lame, te “juega el alma”, lo que significa que te deja mareado, confundido y con una gran fiebre que te hace perder el sentido por varios días.Ambos se enfrentan a batallas espirituales si se cruzan.

Por: Elena Cerritos
Redactora El Informativo.
