¡Yo te amo!
Con tu luz y tu sombra.
Con esa luz verde que irradian tus ojos, los cuales no logre ver bien, hasta la segunda cita.
Esos ojos que siempre parecían suaves, tiernos, bondadosos cuando me miraban. Esos ojos que siempre me dieron la sensación de estar en mi hogar, en mi lugar seguro.
Y aunque parezca extraño, conocí primero tu sombra, la parte oscura, esa parte que se intenta esconder, pero que a mis ojos siempre estuvo expuesta.
Era tan oscura que me atrajo siempre hacia ella, el deseo de conocerla, de admirarla, de rozarla suavemente para no espantarla y hacer que tú escaparas.
Fui tu espejo en muchas ocasiones, supe y vi las cosas antes que tú decidieras hacerlas.
Era interesante ver tu sombra aparecer en el momento que yo me despedía con un beso y desaparecer cuando tus ojos me miraban por primera vez al reencontrarnos un viernes por la tarde.
¡Te vi!
Si, como el avatar.
Y en ningún momento deje de quererte y respetarte.
Porque el ser humano es imperfecto y malo, y AMAR para mí siempre fue una decisión no un sentimiento.
Mi vida siempre fue NEGRO o BLANCO y ahora debo de aceptar que el GRIS existe.
Escrito un 10 de Noviembre de 2025

Haydeé Arreaga
Escritora
