Los riñones, los grandes filtros de tu cuerpo
Cuando vives con diabetes, escuchar sobre las posibles complicaciones puede generar ansiedad. Sin embargo, el conocimiento es tu mejor herramienta para mantenerte sano. Hoy vamos a hablar de un par de órganos vitales: tus riñones. La conexión entre la diabetes y la salud de los riñones es muy estrecha, pero con los cuidados adecuados, puedes protegerlos y mantenerlos funcionando correctamente durante toda tu vida.
Se estima que 1 de cada 3 adultos con diabetes desarrollará algún grado de enfermedad renal (también conocida como nefropatía diabética). Pero no te asustes: hoy en día, la medicina ha avanzado de manera extraordinaria, y contamos con herramientas muy efectivas para prevenir y detener este problema si se detecta a tiempo.
1. ¿Cómo funcionan tus riñones y cómo los afecta la diabetes?
Imagina que tus riñones son como los filtros de una cafetera. Tienen millones de filtros diminutos llamados nefronas. Su trabajo principal es limpiar tu sangre, eliminando las toxinas y el exceso de agua a través de la orina, mientras retienen las cosas buenas que tu cuerpo necesita, como las proteínas.
¿Qué pasa cuando tienes diabetes? Cuando los niveles de azúcar en tu sangre se mantienen altos durante mucho tiempo, estos pequeños filtros se ven forzados a trabajar en exceso. Con el paso de los años, este esfuerzo adicional los daña. Como si un colador tuviera agujeros demasiado grandes, los riñones comienzan a dejar escapar cosas valiosas, especialmente un tipo de proteína llamada albúmina, que termina en la orina.
2. El peligro silencioso: ¿Por qué son tan importantes los chequeos?
La enfermedad renal diabética es muy silenciosa. En sus primeras etapas, no duele, no causa molestias al orinar, ni te hace sentir enfermo. La única forma de saber si tus riñones están sufriendo daño es mediante pruebas de laboratorio. Por eso, tu médico te pedirá al menos una vez al año dos exámenes fundamentales:
• Examen de orina (Microalbuminuria): Busca pequeñas cantidades de proteínas en la orina. Es la primera señal de alarma, como si el filtro empezara a gotear.
• Examen de sangre (Creatinina y TFG): Mide una sustancia llamada creatinina. Con ella, el médico calcula tu “Tasa de Filtración Glomerular” (TFG), que básicamente es un porcentaje de qué tan rápido y bien están limpiando tus riñones.
3. Síntomas de alerta en etapas más avanzadas
Si el daño en los riñones avanza sin tratamiento, los filtros dejan de limpiar la sangre adecuadamente y las toxinas se acumulan. En estas etapas, podrías empezar a notar:
• Hinchazón en los pies, tobillos, manos o alrededor de los ojos.
• Cansancio extremo o falta de energía (a menudo debido a la anemia).
• Dificultad para concentrarse o problemas para dormir.
• Pérdida de apetito, náuseas o mal sabor en la boca.
• Necesidad de orinar con más frecuencia, especialmente por la noche.
• Presión arterial que se vuelve muy difícil de controlar.
4. Tu Plan de Acción: ¿Cómo proteger tus riñones hoy?
La protección de tus riñones requiere un enfoque de equipo entre tú y tus médicos. Aquí tienes los pasos más importantes que puedes tomar:
A. Mantén tu azúcar bajo control
Es la regla de oro. Mantener tus niveles de azúcar en la sangre lo más cerca posible de tus metas (y mantener tu Hemoglobina Glucosilada o HbA1c en el nivel que indique tu médico) reduce drásticamente el estrés sobre los filtros de tus riñones.
B. Controla tu presión arterial:
La diabetes y la presión arterial alta son como los peores enemigos de los riñones cuando se juntan. La presión alta golpea los pequeños vasos sanguíneos del riñón con demasiada fuerza. Mantener tu presión por debajo de 130/80 mmHg es vital. Tu médico podría recetarte medicamentos que terminan en ‘-pril’ (como enalapril) o en ‘-sartán’ (como losartán). ¡Estos medicamentos son excelentes porque, además de bajar la presión, funcionan como un escudo protector para tus riñones!
C. La magia de los nuevos medicamentos
En la última década, han aparecido medicamentos revolucionarios que cambian por completo las reglas del juego:
• Inhibidores de SGLT2 (como empagliflozina o dapagliflozina): Originalmente creados para bajar el azúcar, ahora se sabe que son extraordinarios para prolongar la vida de los riñones y evitar que la enfermedad avance.
• Finerenona: Un medicamento nuevo que bloquea la inflamación y la cicatrización (fibrosis) dentro de los riñones.
Pregúntale a tu médico si eres candidato para estos tratamientos.
D. Cuida lo que comes
Tu dieta es una medicina poderosa. Para cuidar tus riñones:
• Reduce la sal (sodio): Evita los alimentos enlatados, embutidos y la comida rápida.
• Controla las porciones de proteínas: Comer demasiada carne, pollo o pescado puede hacer que tus riñones trabajen más. Habla con un nutriólogo para saber cuál es la cantidad ideal para ti.
• Mantente hidratado: toma suficiente agua, pero evita las bebidas azucaradas y bebidas energizantes.
E. Evita los medicamentos que dañan el riñón
¡Mucho cuidado con las pastillas para el dolor! El uso frecuente de analgésicos como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco (conocidos como AINEs) puede ser tóxico para los riñones, especialmente si ya tienen algún daño. Consulta siempre a tu médico antes de tomar medicinas sin receta.
F. No fumes
Fumar daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo y reduce el flujo de sangre a los riñones. Dejar de fumar es uno de los regalos más grandes que puedes hacerle a tu salud renal y cardiovascular.
5. conclusiones
Recibir un diagnóstico de diabetes no significa que tus riñones estén destinados a fallar. Hoy, más que nunca, está en tus manos cambiar la historia. Asiste a tus citas, realiza tus exámenes de orina y sangre puntualmente y tómate tus medicamentos como te lo indica tu médico.
Tus riñones trabajan duro por ti cada minuto de cada día; con estos simples cambios en tu estilo de vida y apoyo médico, tú puedes trabajar igual de duro para protegerlos.

Dr. William David Handal Villatoro.
Medicina Interna | Endocrinologia
Telefono de contacto: +503 6846 2876
Columnista El Informativo
Referencias Bibliográficas y Fuentes de Información Médica
1. American Diabetes Association (ADA). (2024). Standards of Care in Diabetes—2024. Chapter 11: Chronic Kidney Disease and Risk Management. Diabetes Care, 47(Suppl. 1).
2. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Diabetes Work Group. (2022). KDIGO 2022 Clinical Practice Guideline for Diabetes Management in Chronic Kidney Disease. Kidney International.
3. Perkovic V, Jardine MJ, Neal B, et al. (2019). Canagliflozin and Renal Outcomes in Type 2 Diabetes and Nephropathy (CREDENCE). New England Journal of Medicine, 380(24), 2295-2306.
4. Heerspink HJL, Stefánsson BV, Correa-Rotter R, et al. (2020). Dapagliflozin in Patients with Chronic Kidney Disease (DAPA-CKD). New England Journal of Medicine, 383(15), 1436-1446.
5. The EMPA-KIDNEY Collaborative Group. (2022). Empagliflozin in Patients with Chronic Kidney Disease. New England Journal of Medicine, 388(2), 117-127.
6. Bakris GL, Agarwal R, Anker SD, et al. (2020). Effect of Finerenone on Chronic Kidney Disease Outcomes in Type 2 Diabetes (FIDELIO-DKD). New England Journal of Medicine, 383(23), 2219-2229.
7. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). (2021). Diabetic Kidney Disease. U.S. Department of Health and Human Services.
8. Alicic RZ, Rooney MT, Tuttle KR. (2017). Diabetic Kidney Disease: Challenges, Progress, and Possibilities. Clinical Journal of the American Society of Nephrology, 12(12), 2032-2045.
9. de Boer IH, Khunti K, Sadusky T, et al. (2022). Diabetes Management in Chronic Kidney Disease: A Consensus Report by the American Diabetes Association (ADA) and Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO). Diabetes Care, 45(12), 3075-3090.
