El Gato Negro
“Hay algo en el amor abnegado e ingenioso de un animal que llega directamente al corazón del que ha tenido frecuentes ocasiones de probar la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.”
—Edgar Allan Poe, “El Gato Negro.”
El Gato Negro nace del cruce entre el encanto sombrío de Poe y esa naturaleza felina que nos mueve a explorar el mundo con curiosidad, astucia e independencia. Más que una simple sección, este es un refugio libre y dinámico para quienes habitamos la cotidianidad con la mirada atenta y el instinto despierto.
Entendemos la literatura como un territorio para recorrer sin ataduras. Por eso, El Gato Negro es un punto de encuentro para compartir textos propios y una cuidadosa selección de muestras poéticas y narrativas de autores contemporáneos. Un espacio para redescubrir la creación literaria a través de voces diversas, visiones únicas y aquellos relatos que, como un maullido en la penumbra, se niegan a quedar en el olvido.

Kenia López
Colaboradora.
No apagues la luz.
Se pueden escapar mis demonios
y engullir tus vísceras
al chasquear mis dedos.
La oscuridad compila los augurios del alba
y acopla el silbido caótico
de un despertar inoportuno,
el que nadie está preparado a recibir.
Se corre el riesgo:
la oscuridad marca tarjeta
y al terminar su jornada laboral se marcha,
envuelve en su cuerpo tu desnudez.
Temo a tu partida
y a un nuevo amanecer que desconozca tu paradero.
No apagues la luz,
mis demonios aún duermen
y les molesta que interrumpan sus sueños.
Déjame pensar que comparto tu desnudez
y los secretos que deslizan tus labios.
No apagues la luz,
mis demonios no dudarán en crear
un cuerpo con nuestros genes;
no importa la cuenta del recibo
ni el canto del gallo que sangra en los oídos de la oscuridad.
No apagues la luz
ni estrujes con tus zapatos mi sombra:
cuélgala en la puerta de tu armario.
